Cultura, Cultura y sociedad

Robar un libro no es robar

En el día del libro quise reflexionar sobre un problema de seguridad que aqueja a muchos argentinos. El robo de libros.
Hace muchos años leí El juguete rabioso de Roberto Arlt. Silvio Astier y sus amigos robaban libros de la biblioteca municipal porque no podían comprarlos. ¿Qué se llevarían además de esos libros, junto a esos libros? ¿Sueños? ¿Aspiraciones de ascenso social? No sé. Pero qué bueno Baudelaire y Nietzche como botín. ¿No?
Muchos años después, en un capítulo de Okupas, Ricardo y sus amigos roban música. Para aquellos que no vieron ese capítulo lo que más es más o menos así: aprietan a unos músicos en el baño público de un teatro para que empiecen a tocar allí mismo. Los músicos tocan obligados y por un momento la violencia se suspende para dar paso al goce del que no puede acceder a ese bien simbólico, la música de los teatros.
Por eso, en el día del libro, voy a salir con esta afirmación polémica: Robar un libro no es robar. Si alguna vez te robaron un libro ponete contento.Es muy triste pensar que el arte es solo para una elite. Rompamos con eso. Prestemos libros y que no vuelvan. Es más, te cuento el secreto mejor guardado. El contrato tácito.

– Si prestás un libro no lo estás prestando, lo estás regalando.
– Si tenés en un casa un libro que no leíste o no te gusta, estás privando a alguien del placer de leerlo.
– Los libros no son bienes para acumular sino para compartir.

Por eso, si te robaron un libro, no vale quejarse. Y si robaste un libro alguna vez, en nombre de la comunidad de lectores, estás perdonado. Salvo que sea la biografía de Arjona.