Especial del día de la mujer, Solidaridad, Uncategorized, Violencia de género

Las mujeres no somos todas iguales

Que se necesita cuanto menos un manual para poder entendernos. Que cuando “nos viene” somos seres temibles e incontrolables. Que todas (sí, todas) queremos la postal feliz de la casa, el perro, el marido y los dos hijos. Que entre nosotras no sabemos ser verdaderas amigas y siempre, pero siempre, pica la envidia. En fin, estas y otras muletillas contemporáneas son las que hacen que la teoría de que las mujeres son todas iguales, sea una suerte de dogma, que como todo dogma es incomprobable, pero tiene seguidores.

Ahora bien, sincerémonos, decir eso es una reducción caprichosa o al  menos un intento de comprendernos a todas pensando que todas actuamos igual, como si fuésemos parte de un imaginario colectivo femenino que se dirige a objetivos únicos, con las mismas herramientas y bajo un pensamiento también único.

Ni siquiera las feministas somos (me incluyo) todas iguales. Existen las que se horrorizan más por un culo en la tv que por el aborto que todavía sigue siendo clandestino y condena a muerte a mujeres pobres, que a diferencia de las ricas, no pueden pagar una intervención que les garantice asepsia. Las que se preocupan por la dictadura de la moda y las dietas, como si vivir a manzana causara más muertes que los feminicidios, contra los cuales aún no hay una ley de emergencia.

Hay distintos tipos de mujeres, tantos que sería imposible abarcarlos en una nota. Están las que prefieren elegir a un compañero por los ingresos en su cuenta bancaria y no por amor o empatía, y están aquellas que serán toda la vida independientes, así se casen con el hijo de Pérez Companc. Las que buscarán engancharlo con un embarazo “no me di cuenta” y las que planearán junto a él tener o no un hijo. Porque no todas queremos ser madres. Por más que tengamos útero y desde chiquitas nos encajen un bebote en brazos a modo de juguete.

Hay mujeres que serán madres y eso será lo único que hagan, pasando de ser “fulanita de tal” a “mamá de” y convirtiéndose en un ser que dirá mi hijo primero como una suerte de declamación que las vuelve ejemplares y otras que serán madres sin dejar de ser mujeres que tenían y siguen teniendo una vida y otras que jamás tendrán hijos.

Hay mujeres que elegirán quedarse con él (o lo que sea) con tal de no estar solas, sin entender que la soledad no pasa por tener o no a alguien al lado. Y otras que cambiarán de la noche a la mañana con tal de complacer las demandas de su pareja y jurarán que antes de él estuvo en el convento de carmelitas descalzas. Y otras tantas, harán concesiones, sí, pero por sobre todas las cosas no perderán su identidad y admitirán que tuvieron un pasado como cualquiera. Hay mujeres que elegirán una pose sumisa, tolerante, mal llamada femenina, y otras que elegirán ser lo que son, sin importar las tropelías que les puedan llegar a decir por ser ellas mismas.

Hay mujeres que intentarán culpar a la sociedad (de consumo, machista, individualista, etc.) por cada uno de los sueños que no cumplan, por cada frustración, por cada vez que renuncien a su esencia, y otras que, pese a que eso todavía sea cierto, se levantarán todos los días a conquistar la vida que quieren tener y no solo la que pueden, el espacio donde ellas se sientan plenas, sin importarles si al resto eso le parece bien o mal.

Como verán, por suerte, ni vistas de lejos somos todas iguales. ¡Feliz día, Victorias y Rolandas!

  1. Rossana Oyola

    2013/05/ at 3:00 am

    Para aquellos que creen que “TODAS LAS MUJERES SOMOS IGUALES”

  2. Kaycee

    2015/09/ at 8:17 am

    I much prefer intrvmafioe articles like this to that high brow literature.

Comments are closed.