Sociedad

El rock se tiene que escuchar fuerte o no es rock

Veo esta escena a la distancia, soy consciente de estar idealizándola, pero no puedo evitarlo. La recuerdo más o menos así: en el living la estufa de gas está prendida. Hay una lámpara de pie que ilumina todo el lugar. Mi viejo está sentado en el sillón con un cigarrillo en una mano y la otra tiene un  disco que en la tapa tiene a cuatro chicos que me miran desde arriba de una escalera mientras ríen, o tal vez suplican algo, ya que en esa misma tapa se lee el nombre del disco: “Por favor, yo”.

Ponemos el disco y en ese momento aprendo la lección más importante de mi vida. Papá sube el volumen del tocadiscos y me dice con complicidad en la mirada: “el rock se tiene que escuchar fuerte o no es rock”. Y así es que  empiezan las guitarras de John y George, el bajo de Paul y el golpe preciso (y nunca apreciado) de Ringo.

Me acuesto sobre la alfombra, la música se mezcla con los olores del lugar: la estufa de gas, el humo suave del cigarrillo de papá, el olor a cera del piso de parquet.

Las canciones con cortas, divertidas, perfectas. Al cerrar los ojos me doy cuenta que en esa música hay más cosas que las que escucho. Al abrirlos tengo la sensación de encontrar en la sonrisa  de mi viejo un dejo de orgullo: su hijo, yo, está disfrutando de la banda más importante de todos los tiempos.

Termina el primer lado, damos vuelta el disco y la segunda parte es aún mejor que la primera. Las guitarras y los gritos de “Twist and shout” son el cierre perfecto para el disco que me hizo dejar atrás las canciones de Los Parchís y Margarito Tereré.

Y es al día de hoy, que al escuchar el riff de “I saw her standing there”, vuelvo a tener seis años y a sentir el calor de la estufa a gas.

 

  1. Oscar Herrera - Redes Sociales

    2013/09/ at 11:23 am

    Muy buen artículo me encanto, ya que hablas de rock y ese es el género que más me gusta.

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