Sociedad

La mochila de Alf

Hay cosas que solo cotizan con el tiempo. Hoy la llevaría con orgullo pero nada me pareció más terrible los días previos de empezar sexto grado que volver a ir al colegio con esa mochila.

 

Me la había comprado cuando estaba terminando quinto en medio de un rapto de fanatismo con el osito hormiguero extraterrestre (¿o no es mitad perrito y mitad oso hormiguero Alf?).  Mi mamá me preguntó varias veces antes de comprármela: “¿Estás segura de que te va a gustar el año que viene? Mirá que no te voy a comprar otra. Le aseguré que sí. La llevé con orgullo al colegio como una fiel creyente del merchandising y una de las de mi grupito no tuvo mejor idea que decirme:

 

Anita (brujita preadolescente)- Es negra. Tenés una mochila negra- advirtió, con gesto de desagrado. Todas ellas, como eran nenas, tenían una mochila rosa, o de Barbie, o de los Pequeños Ponys. Y fui excluída súbitamente del grupo de las divinas para entrar en el grupo de las nerds.

 

Mi mochila negra con la cara de Alf fue motivo de burla. Alf me condenó. Quiero que lo sepan todos.

 

Al inicio del año escolar siguiente, mientras yo le insistía a mamá con que me comprara una mochila nueva y ella se negaba, Alf ya era una moda pasada, una cara desconocida en medio de nuestros nuevos intereses femeninos. Ahora reinaban las florescientes tetas, Ricky Martin, NKTB. Ahí aprendí sutiles estrategias para que nadie reparara en la figura impresa en la mochila: darla vuelta, pegar la imagen contra delantal, dejar la mochila en el piso en vez de colgarla sobre el respaldo de la silla, apoyarle la campera encima, etc. etc. etc. etc.

 

Pero bueno, aprendí a disimular su cara, pero no su color.  Debe ser por eso que en el secundario, cuando todos usaban mochilas más sobrias, las mías eran rosa chicle o verde melón. Incluso hoy en día me gustan las cosas de colores. Adoro el color blanco, el rosa, el rojo y los colores pasteles.  Las cosas oscuras no me seducen … al menos que sea un hombre.

Y lo peor de todo es que me sigue gustando Alf.

  1. Oscar Herrera - Redes Sociales

    2013/09/ at 11:16 am

    Creo a la mayoría de personas nos a pasado algo similar a esto. Muy buen artículo

    http://www.oscarherrera.info/influenciasocial/suscribete/minicurso/pagina3.html

  2. Fernando Drigo

    2013/12/ at 3:44 pm

    Jajaja. ¡No culpes a Alf por tus traumas!

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