La vida misma, Sociedad

Elogio a la superficialidad

Hace muchos años vi una película, Flores de fuego, de Kitano, en la que hay un personaje que sufre un accidente y queda inválido. Entonces, decide convertirse en pintor. Lo primero que hace es comprarse una boina. Empieza por parecerse a un pintor y luego logra ser uno realmente muy bueno. Ese gesto, el de comprarse una boina, me conmovió especialmente.

En mi opinión, considero que fue una decisión acertada. Supongamos que Horrible (así se llama el personaje) hubiera optado por lo que el pensamiento común espera de alguien que decide dedicarse a la pintura, es decir, anotarse en una escuela de Bellas Artes o tomar clases particulares. Es probable que, antes de que madurara su deseo por la pintura,  las exigencias o rigideces del estudio terminaran frustrándolo.
Optar por la superficie, a veces, es la mejor manera de comenzar algo. Además, somos seres simbólicos y las cosas no son solo cosas, sino lo que significan para nosotros. Una boina puede ser el inicio de cuadros maravillosos. Teñirse el pelo, puede significar comenzar más rejuvenida la semana. Ordenar la casa puede hacer que el estudio o el trabajo obtengan mejores resultados.
A veces, reparar  un poco en la superficie, puede salvarnos del abismo.
  1. Fernando Drigo

    2013/07/ at 12:57 am

    Es lo maravilloso de los estereotipos. Uno puede «actuar», fingiendo ser algo… y la sociedad se encargará de hacerlo realidad. Solamente hay que tener la convicción. Como diría George Costanza: -No es mentira si tú lo crees.

  2. Vivian García Hermosi

    2013/08/ at 11:47 am

    Como diría Caro Pacini, “adoré”

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