Especial del día de la mujer, Sociedad, Violencia de género

¡Basta de Medusas!

Antes de ser un monstruo con cabellos de serpientes y una mirada mortal que convertía automáticamente en piedra a todo aquel que se atreviera a mirarla, Medusa era una bella sacerdotisa que cuidaba el templo de la diosa Atenea. Hasta que Poseidón abusó de ella y Atenea descargó su furia contra la víctima, transformándola en ese ser bestial que inspiró a tantos  artistas y hasta al mismo Freud.

¿Suena conocido este doble abuso? Lamentablemente sí. Lamentablemente continúa estando vigente. El poder de Medusa de convertir en piedra a quien se cruzara con su mirada también puede verse como  la metáfora a quedarse de piedra ante tanta injusticia y horror.

Actualmente, Amnistía Internacional está recolectando firmas para evitar la flagelación (100 latigazos) a la que ha sido condenada una chica de 15 años de Maldivia porque su padrastro abusaba sexualmente de ella, y la fornicación (aunque sea claramente involuntaria) está penalizada.

Desde el 25 de febrero esta joven se encuentra bajo arresto domiciliario. Fue declarada culpable y condenada a flagelación. La tragedia empezó en junio del año pasado, cuando fue detenida por las autoridades de su país al hallar en el exterior de su vivienda el cadáver del bebé que había dado a luz. Se constató que ella había sido violada por su padrastro, quien también fue el  responsable de la muerte del bebé.

Pero no es necesario irse tan lejos para encontrar injusticias y horrores similares al de Medusa o al de la joven de Maldivia. Todos los días sufren mujeres por abusos de género sin una ley de emergencia que las proteja. Mueren por abortos clandestinos inseguros a los que deben somenterse por falta de un Estado que no solo  no les otorga la posibilidad de elegir sobre sus cuerpos, sino que además las condena por eso.

En el Día de la Mujer, más que nunca, digamos basta y sumémonos a la lucha para que no haya ni una Medusa más en el mundo.