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L’amour, l’amour: cantantes apasionadas

Con motivo de San Valentín les ofrezco una  breve historia de la vida de tres destacadas cantantes francesas que con sus voces únicas y sensuales nos siguen arrancando suspiros y, a veces, por qué no, hasta algún que otro lagrimón.

Jane Birkin: Cuando el amor sobrevive al divorcio
Jane Birkin es una actriz y cantante que nació en Londres en 1946, pero su apasionada relación -sentimental y profesional- con Serge Gainsbourg hace que inevitablemente se la relacione con la escena parisina. En 1969, con sus voces en la canción Je t’aime… moi non plus, hicieron el amor para el mundo entero.

Jane se casó con el compositor John Barry  cuando tenía 19 años y tuvieron una hija, pero en 1967 conoce a Serge y se vuelven la pareja más popular de Francia. Se casaron y en 1971 tuvieron una hija, la conocida actriz y cantante Charlotte Gainsbourg, pero el matrimonio terminó luego de 12 años. No así el amor.

Si bien ambos rehicieron sus vidas sentimentales, Serge siempre permaneció en el lugar más importante del corazón de Jane. Siguieron haciendo canciones juntos hasta el fallecimiento de él, en 1991, y dos meses después de la muerte de Serge, Jane le dedicó el  concierto que brindó en el Casino de París.


Françoise Hardy: La bella sufriente
Ay, ay, si uno escucha las canciones tan llenas de melancolía y decepción amorosa que compuso Françoise, uno piensa: “si a ella le pasó esto, qué debemos esperar el resto de los mortales”. Es que las bellas y talentosas también sufren, las abandonan, no las quieren, las engañan, van solas por la calle sin tener a alguien a quien tomar de la mano. Muchas de sus canciones hablan de estas cosas y nos dejan perplejos: es difícilisimo imaginar a una mujer como Françoise  sola y triste.

Françoise nació en París en 1944 y tuvo una niñez y adolescencia marcada por la timidez, la soledad y una estricta educación religiosa. Pero a los quince años, cuando le regalaron su primera guitarra, comenzó a expresarse a través de  canciones tan tiernas y delicadas que la lanzaron rápidamente a la fama.

La soledad quedó atrás cuando conoció al fotógrafo Jean-Marie Périer, con quien estuvo casada hasta 1967. Luego conocería a su otro gran amor,  Jacques Dutronc, cantautor y actor francés, con quién contrajo matrimonio en 1981. Françoise sigue siendo una mujer bellísima e infatigable que no para de sacar discos y despertar admiración allí donde aparezca su voz.


Edith Piaf: La voz del amor eterno
La más grande cantante francesa de todos los tiempos tuvo una vida difícil. Conoció la pobreza, el abandono de sus padres, la desesperación, la muerte de su hija, la adicción al alcohol y a los amores trágicos, todo esto fabulosamente retratado en el película La Vie en Rose.

Pero, a pesar de estos abatares, no hay dudas de que la voz de Edith llegó a convertirse en la VOZ DEL AMOR con mayúsculas. Su intensidad sigue y seguirá conmoviéndonos. Y cada vez que lleguen a nuestros oídos esas erres vibrantes y trágicas de la cantante más apasionada de la chanson, será inevitable pensar que el amor, aunque duela, es maravilloso.