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Soy mala ¿y qué?

La vi, etiquetada de recontraremil casualidad, en una foto de Facebook de un contacto en común. Lo cierto, es que al verla recordé una de las maldades mejor planeadas de mi vida. Mucho tiempo atrás, salía yo con un sujeto que se pensaba Don Juan Tenorio. Situación de la cual me enteré a los 3 o 4 meses, y de la peor manera, no por su sinceridad sino por ese talento detectivesco que me acompaña casi desde que nací.

La cuestión es que, ya habiéndome puteado con él y habiéndolo mandado a todos los lugares posibles, luego de un tiempo nos volvimos a tratar. En el cementerio de mis ex, algunos a veces aparecen, vaya una a saber queriendo explicar qué cosa. El tema es que la sujeta con la que el salía era jodida y ambos me debían una de aquella época. Confío en la justicia divina, pero por las dudas me voy adelantando. No va que de camino a mi departamento, me cruzo a Don Juan que se ofrece a acercarme a casa, yo con tal de no caminar, me subo hasta a una combi trucha así que acepte. No va que la sujeta lo llama por teléfono (una voz de pito de aquellas, la reconocí a la legua) porque debían verse en breve. Y no va que el (pobre ingenuo) me cuenta que “voy porque es el cumpleaños”. No me pregunten como, pero en esos días me habían dado una nueva tarjeta de debito y aun conservaba la vieja (inservible, lógicamente). Tarjeta con mi nombre y apellido. Y de casualidad, se me cayó en el auto del muchacho al momento de bajarme.

El resultado fue el esperado. A la hora, Don Juan me estaba llamando desesperado para contarme que la sujeta obviamente encontró mi tarjeta y al ver mi nombre allí pensó que el había retomado la relación conmigo. Encima en su cumpleaños. A esa altura de la soirée, ella gritaba cual marrana a punto de degüello en la puerta de su casa y los vecinos ya amenazaban con llamar a la policía (o al loquero). Lo mas cómico fue que Don Juan me dice, “discúlpame, seguro se te cayó…te la rompió en mil pedazos”. “Si tenías que sacar dinero te presto”. Conteniendo la risa, me hice la preocupada y dije, “pobre, está todo bien”.

Calculo que no haríamos estas cosas si nos vinieran de frente y con respeto. Excepto que se trate de una desgraciada sin retorno, creo que las maldades féminas suceden porque antes algo nos hizo reaccionar así. El tema es que muchos caballeros creen demasiado en la impunidad de ellos. Y en la bondad nuestra.

Y ustedes, queridas Victorias Rolandas, ¿tienen alguna maldad que se pueda confesar?

  1. Walter Perez Blanco

    2012/09/ at 1:14 am

    Excelente! Aporto la mía: una srta con la q tuve cierta situación jugó con mis sentimientos. El “estoy mal con fulano, nos vamos a separar”, se convirtió en “nos vamos a vivir juntos”. Yo me sentí una canita al aire, cosa que no era lo que hablábamos. En fin… una tarde la voy a visitar a su casa nueva. El novio estaba de viaje. Mi visita era top secret, de “amigos”, pero q nadie se entere. Ya no pasaba nada entre ella y yo, pero la espina me había quedado atravesada, aunq x afuera, no me pasaba nada. Me dolió mucho solamente haber sido una canita al aire para ella. Voy al baño, y cuando salgo, escucho charla: había venido a visitarla, de sorpresa, la cuñada, hermana del novio. Y mi acting fue aparecerme en el living como si me estuviera subiendo los pantalones, acomodando bulto, y ups… no sabía q había gente… Y actué lo peor que pude un: bueno, bueno, justo me estaba yendo… dps hablamos… Eso derivó en escándalo… para ella. Y me recriminó, obviamente. Yo creo en la justicia poética… y me pongo manos a la obra para que se cumpla.

  2. Vivian García Hermosi

    2012/09/ at 9:47 am

    Yo nunca hice nada así. Salvo a un ex le tiré una cosa que le había regalado una novia, calladita. Nunca se dio cuenta.

  3. Graciela

    2012/09/ at 5:53 pm

    EXCELENTE! el “de casualidad” me encantó…

  4. Fernando Drigo

    2012/09/ at 11:36 pm

    Todo hombre sabio no duda en revisar hasta el último milímetro por el cual pasó su ex. (Casa, auto, libros, bolsillos, mochilas ¡Todo!)
    ¿Confianza? No. No confío en la confianza. Prefiero dudar.

    Muy buena nota. No creo que se trate de justicia, pero tampoco reniego del merecimiento ante tal castigo.

  5. Clarisa

    2012/09/ at 1:43 pm

    La confianza mata al hombre y embaraza a la mujer, dicen

  6. Pocha Tus

    2012/11/ at 8:22 pm

    Nunca viene mal una pequeña venganza para levantar los ánimos.

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