Cine, Especial del día del niño

Películas que me cagaron la infancia


En ese universo los films infantiles comenzaron su apogeo. Era mucha la magia de ese maravilloso mundo. Las imágenes empalagaban, la música vibraba con cada escena, fotograma a fotograma. Y de pronto, la cruda, cruda realidad:

Bambi (1942): Una de las historias más lacrimógeneas del cine. Sabemos que al final al cervatillo protagonista le matan a la madre y ahí, criaturita, hacete grande.  En tu cara. ¡Bienvenido al mundo adulto! Es decir: Mamá puede morir.

Fievel: Un cuento americano (1986): La historia de un ratoncito perdido en Nueva York, que busca a su familia después del naufragio del barco en el que viajaban.  Producida por Steven Spìelberg, tal vez una de las canciones más tristes  de la historia es la que canta Fievel  a dúo con su hermana, a kilómetros de distancia uno del otro. Es decir: Podés quedarte solo en un lugar desconocido y no la vas a pasar tan bien como Kevin McCallister.

El rey león (1994): Otro clásico de Disney donde se puede ver cómo la orfandad siempre vende entradas en el cine (y rating, si lo sabrá Cris Morena).  Una de las más exitosas de la compañía, un tributo a  un anime clásico japonés y a Hamlet de “Shakespeare”.  La trama nos recuerda que también puede morir papá y de formas tan corrientes como ser atropellado por cientos de búfalos tras haber caído por un desfiladero.  Es decir: Papá también tiene sus días contados.

Mi primer beso (1991): Otra paliza para la sensibilidad.  Ellos son amigos, se dan su primer beso, él termina siendo atacado por avejas, a las que era alérgico, y muere. Ella termina compartiendo un poema  en el funeral de su amigo, mientras Macullay permanece en un ataúd. ¡Y muerto! Es decir: Tu mejor amigo y posible primer novio puede morir.

Todo muy morboso, triste y real. Los sentimientos que trae la muerte,  junto a la soledad también están presentes en la niñez. Sea para un público infantil o para uno mayor, ninguno de esos sentimientos será ajeno al ser humano mientras exista vida.  Mientras tanto, estas películas nos cagaron la infacia.

  1. Ale

    2012/08/ at 11:35 pm

    ¿Y todo eso con el fin de prepararnos para una vida dura? Bueno, no sirvió, porque de grande vi “Marley y yo” y la pasé peor que con todas esas películas juntas. Una vida de mierda, che.

  2. Fernando Drigo

    2012/08/ at 7:33 pm

    Totalmente cierto.
    Disney debería (debe) tener una escuela de psicólogos, para redondear las ganancias con los traumas que generan sus películas.
    Parece que es así la vida: Perder algo amado, para luego rodearse de seres patéticamente inferiores.
    Por mi parte, siempre preferí a Batman. La pérdida de sus padres no le volvió un pelotudo adicto al canto, el baile y el amor primaveral, como sucede en Disney.
    Bruce, por su parte, comprendió que la vida es una mierda, y que si quiere conseguir algo (Justicia) debe entrenarse para conseguirlo, porque nadie lo hará por él. Siempre frío, siempre amargado, siempre severo. Como cualquier filósofo que comprende la realidad.

  3. Fernando Drigo

    2012/08/ at 7:35 pm

    Agrego: También estaba la película del Dinosaurio (Pie pequeño), que perdía familiares – creo que a sus padres- y entonces comenzaba su odisea por hallar a… ¿Sus abuelos?
    No recuerdo bien, pero era algo así, tipo Disney.

  4. Romina

    2012/08/ at 10:24 pm

    Compañeros queridos!

    Queríamos felicitarte por la calidad del blog y además recomendarte Plumas y Espadas… un Portal de escritura de autor donde la libertad de expresión escrita reina por sobre todo. Pegate una vuelta que no te vas a arrepentir!

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  5. Lucila

    2012/08/ at 3:19 am

    http://www.youtube.com/watch?v=hl4qHcfJK_A Me gustaria que vean este video son de unas amigas 🙂

  6. Belen

    2013/06/ at 3:58 pm

    Me cagó la infancia la película del ratoncito, creo que soy peor persona por eso, me hizo llorar delante de toda mi flia, que hijo de p.. steven la verdad, se fue al carajo.

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