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Desplumadas

Por Melina Perlongher*

Hay gente que odia a las palomas. Es un odio muy profundo, que se levanta sobre un temor que pasa por las peligrosas y amenzantes agudezas de los picos, las patas, las plumas y hasta una cierta suciedad que portan: la cagada de una paloma es una bala que perfora cualquier vestimenta, sombrero y chapa automotriz, clavándose en el alma de quien ha recibido ese disparo fatal. Un disparo al azar, pero que se vuelve una sentencia. Es la incomodidad que sentimos ante el vecino, la muerte, el dolor e, incluso, el amor.

A quienes sienten esto ‘Para matar palomas’ es vuestro libro sagrado. No por ser un recuento de métodos asesínicos sino porque no se parece a ningún otro libro que pueda yo recordar, menos en lo que a libros de poesía se refiere: es un tratado sobre el amor, la escritura y la muerte. Las palomas son la excusa para abordar el deseo:

“nosotras que deseamos | nosotras que moriremos deseando”

Y no se parece a ningún otro libro porque, en esta obra, las armas que Vivian propone están desparramadas en la narrativa, el diálogo y las formas más innovadoras y las más conocidas, también, de la poesía.

Y hay violencia. Hay palomas que caen,que  se lastiman y que son asesinadas. Habla de la perversa seducción que provoca una paloma en manos de quien puede acabar con ella. Al leerlo te preocupa preguntarte cuál es la distancia entre la crueldad y la piedad. Hay un asesino contenido, uno que busca venganza; pero no en la revancha cliché de las películas. Hay un victimario que también es la víctima porque ya no podrá salvarse:

“Entonces decide taparle los ojos. Esos ojos tan bobos que, por momentos, creía que eran capaces de salvarlo. No se puede hacer nada. Ya está todo dicho. ‘Es por tu bien’, le dice.”

Y para hablar de amor a veces hay que hacerlo violentamente. Porque en el amor uno es víctima y victimario. Mientras que en la película Atracción Fatal se hierven conejos, en este libro se dedican al amado palomas muertas, casi como un gato que entrega ofrendas a su amo.

“Voy a disecar sus pequeñas cabezas para hacerte un collar”

“Todos hablan del humo | pero nadie se acuerda del fuego | y vos? | Vos te acordás del fuego?”

“Cuidado con los huesos cuando duermas | cuando pises | cuidado”

Y si matamos a las palomas es inevitable notar que matamos la paz y todas sus formas de mentira; pero aquí es donde Vivian se escapa del cliché: aquí no estamos ante la declaración de una guerra, sino que se busca simplemente la muerte de la paz. No hay que hacer de cuenta que no pasa nada, que todo está bien: la muerte, el abandono, la injusticia indignan, enfurecen y duelen. Si eso no sale se vuelve pervesión. Acá se vuelve poesía.

“Que conste | que el poema vale | lo que cualquier hombre me pida”

También hay en esta obra un tratado sobre la poesía representada y oculta entre las plumas cerradas del bicho volador:

“Este poema es | Todos los poemas son | el cadáver | de un pájaro”

Por último, hay en este libro un tratado sobre la muerte. Vivian hace bella la muerte. Y eso sólo puede hacerlo una gran poeta. En realidad, habla de tres muertes: la muerte de una paloma, la de un amor y la de la inocencia. Una muerte para deshacer otra, en una cadena de muertes en busca de la resurrección de quien escribe o lee. Una muerte que permite una resurreción: esa es la clase de cosas que sólo puede hacer la literatura.

Cuando uno habla de poesía todos piensan en los malos poemas. Esos que que hacemos todos en algún momento de la vida, ante el fín de un amor, la muerte de un ser querido o la añoranza del paraíso perdido (sea cual sea nuestro paraiso perdido). Y justamente, lo llenamos de palabras cliché como alma, sueño, paraíso, amor. Por eso esos poemas son malos. Son nuestros y necesarios; pero son malos, como decía el genial Fogwill. Por suerte, todos lo sabemos: sabemos que al leer eso nos da vergüenza y no queremos que nadie lo vea, para que no vea nuestro cliché, nuestro sentir cliché. Pero por suerte para la poesía hay gente como Vivian que juega con sus propios lugares comunes, desplumándolos.

 

El domingo 15 de Julio a las 19 hs se presenta “Para matar palomas” de Vivian García Hermosi y “Refracción” de Javier Galarza. Av. Rivadavia 8029. CABA. Para reservar tu libro escribir a aniosluzeditora@gmail.com

 

 

*Melina Perlongher, redactora publicitaria, madre de Lara y poeta

  1. Silvi

    2012/07/ at 5:07 am

    ¡Felicitaciones, Vivian!

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