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Queremos tanto a Nora

Por Maru Leonhard

Me gusta Nora Ephron desde antes de saber quién era Nora Ephron. La primera vez que vi sus películas, algunas de ellas después se convirtieron en mis comedias románticas favoritas, lloré principalmente por dos cosas: por los finales felices y porque quería que esos finales felices existieran en la realidad.

Nora Ephron nació en mayo de 1941 en Nueva York y murió en junio de 2012, también en Nueva York, a causa de una neumonía provocada por una leucemia fulminante. En el medio: vivió hasta que se graduó del colegio en Beverly Hills, California. Estudió Ciencias Políticas en Massachussets. Fue escritora, ensayista, guionista, periodista, directora, productora, y, como muchas de nosotras, blogger. Estuvo tres veces nominada al Oscar. Algunas de sus películas (escritas por ella; otras, también dirigidas) son “Silkwood”, “This is my life”, “Heartburn”, “When Harry met Sally”, “Sleepless in Seattle”, “You´ve got mail” y “Julie and Julia”. Me acuerdo lo que sentí el día que supe que todas estas películas tenían detrás la misma cabeza: envidia. Y después de la ráfaga de envidia: admiración.

Cuando harry conocio a sally

Cuando Harry conoció a Sally

En 1983 Nora escribió una novela, Heartburn. En 1986 la guionó para que Mike Nichols dirigiera a Meryl Streep y Jack Nicholson en la película homónima. Ahí, Mark (Jack Nicholson), un solterón empedernido, se enamora de Rachel (Meryl Streep). Se casan, tienen una hijita preciosa, ella queda nuevamente embarazada y en la mitad del embarazo descubre que su marido tiene un affaire con una amiga mutua. La película era autobiográfica.

Cuando me enteré que el segundo marido de Nora le había sido infiel con una amiga, y que todo había terminado mucho peor que mal, pensé: “¿Cómo pudo haber hecho tantas comedias románticas después de haber pasado por eso?” Entonces me respondí: fe y refugio. Las dos palabras juntas suenan demasiado religiosas, algo que estoy segura a Nora no le hubiera gustado: una vez dijo “Uno nunca puede tener suficiente manteca – esa es mi creencia. Si tuviera una religión, sería esa”.

Sleeples in Seattle

Sleeples in Seattle

Nora Ephron tenía fe: creía en la comedia y en el amor para toda la vida. Creía que la mujeres, por más rudas y luchadoras que fueran, seguían suspirando por Cary Grant. Creía que hasta la mujer más desdichada podía hacer un chiste. Entonces nos armó un refugio y lo llenó de finales felices, de mujeres inteligentes y sagaces, de neuróticos adorables. Nos dio Nueva York en otoño, nos dio fiestas de año nuevo mágicas, nos dio amor entre amigos, amor por cartas, amor por mail. Nos dio todo el amor que creía que necesitábamos y no teníamos, todos los finales felices que no existían en nuestra realidad, toda la comedia que no se nos ocurría.

Nos dio ese refugio porque sabía que cada vez que la fe en el amor se nos estuviera acabando íbamos a necesitarlo para recargarla. Porque sabía que necesitamos de ese lugar que nos muestre que, en alguna realidad paralela, todo puede ser felicidad. Nora Ephron no está más. Nos queda ese refugio que nos armó. Nos quedan sus personajes, sus comedias, sus mejores líneas de diálogo. Nos queda “Vine esta noche porque me di cuenta que, cuando querés pasar el resto de tu vida con alguien, querés que el resto de tu vida empiece lo antes posible”. Qué más podemos pedir.

  1. NatiAlabel (@NatiAlabel)

    2012/07/ at 11:15 am

    Fe y refugio. Me encantó. Qué sería de una sin el cine…

  2. Vivi

    2012/07/ at 8:39 pm

    Lloré cuando se fue porque me hizo reír y soñar muchas veces

  3. Vero

    2012/07/ at 10:02 pm

    Buenísima nota, Maru! Un beso.

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