Especial día del amigo, La vida misma

Nadie nunca sospechará de nosotras

Por Vivian García Hermosi

Una vez alguien nos llamó “las neorrománticas”. Por ahí por nuestro constante rescate del pasado, la nostalgia o el desdoblamiento. Nunca lo sabremos. Pero de ahí en adelante, Eugenia y yo dejamos de mirar el tiempo en la tele antes de salir al trabajo. Caimos en cuenta que no se trataba del desequilibrio de los ecosistemas, los turbios intereses políticos o la desforestación.

– Somos nosotras, Vivi

– Ya sé – le contesté alarmada

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En el romanticismo, el estado de ánimo de los personajes y la naturaleza siempre coinciden. Lo mismo pasa con nuestras vidas.

Cuando se terminó una de mis relaciones más importantes, por ejemplo, toda la ciudad se llenó de humo. Fue por una quema de pastizales en el delta a raíz del conflicto del campo. El viento estuvo más fuerte de lo esperado. Ese día, mientras nosotros dos discutíamos en la plaza salían las mucamas a hacer sonar cacerolas desde los altos balcones. El, en una nube de niebla de ficción, se apoyó sin querer en una pared que decía “Soy el peor de todos”. Por una semana no se habló de otra cosa que del humo. Escribí un poema que decía “Todos están hablando del humo, pero nadie se acuerda del fuego. ¿Y vos, vos te acordás del fuego?”.

Un día Eugenia me llamó por un problema con su novio de ese momento. Nos encontramos en una esquina y tomamos un café de Corrientes. Mientras estábamos ahí y ella lloraba, se largó una tormenta que inundó toda la ciudad en menos de una hora. Salió en el noticiero que hubo dos muertos y una familia de patos que nadaba alegremente por la Avenida Cabildo.

Y sí. Es medio egocéntrico pensar que el clima depende de nuestros estados de ánimo. Pero cuando hay bajas temperaturas, de esas que son bajo cero, yo la llamo y le digo “¿Qué te anda pasando, Euge?”. Si sale el sol en medio de un día de lluvia ella me llama y me dice “Otra vez estás recordando el segundo casamiento de tu abuela”.
Igual no somos tan egocéntricas. Cuando estamos las dos en un mismo lugar, y justo estamos pasando un buen momento y ese día acontece un tsunami, un huracán o un incendio forestal, entendemos que hay otros románticos desparramados por el mundo que tienen el poder sobre la agenda de noticias y la meteorología.

Quedan alertados. Es el crimen perfecto. Si no nos dan el aumento o nos siguen rompiendo el corazón, se van a descongelar los polos con más velocidad, Argentina se volverá un país tropical, millones de hectáreas de campos florales se volverán desiertos. Todo el mundo va a culpar a la contaminación, a la soja, los vegetales transgénicos y hasta se hablará del apocalipsis.

 

Nadie

nunca

sospechará de nosotras.

  1. Fernando Drigo

    2012/07/ at 2:40 pm

    Siempre lo supe, pero nunca nadie me creyó. Por eso hago lo imposible por mantener feliz a toda mujer. No soy romántico, simplemente comprendo la fragilidad del universo. jeje.

  2. Vivian García Hermosi

    2012/07/ at 6:58 pm

    ¡El universo es muy frágil!

  3. Carla York

    2012/07/ at 2:31 pm

    Siempre creí en el efecto mariposa más allá del mundo físico. Gracias por este post me emocioné reconocerme. Ahora se que soy una neoromántica y que no estoy sola! Desde la tormenta de granizo del 2006 que ando buscandolas =D

  4. Vivian García Hermosi

    2012/07/ at 12:48 am

    ¡Ya nos encontramos! Brindemos

  5. Ale

    2012/07/ at 12:39 am

    A mí me pasa algo parecido: cuando estoy bajón, se acaba la lechuga mantecosa en las verdulerías y sólo queda esa horrenda capuchina. Cuando estoy contento, el Coto de la vuelta de casa mete un 2×1 en queso pategrás. Y, mientras tanto, el país entero putea equivocadamente a Moreno.

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