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Amigos rompe huevos

Por Eugenia Rombolá

Roberto Bolaño y Mario Santiago se hicieron amigos en la adolescencia. México fue el lugar donde se encontraron, pero lo que los unió, lo que siempre los mantuvo aferrados -aunque pasaran años sin siquiera cartearse- fue la poesía.

Su amistad quedó inmortalizada en la novela de Bolaño, Los detectives salvajes. Mario murió en 1998, el mismo año de la publicación de la novela, por lo que solo llegó a conocer el título y lo que le dijo su amigo en una carta: “estoy escribiendo una novela donde tú te llamas Ulises Lima”.

Ambos fueron los fundadores del Infrarrealimo, movimiento que -creo que esta es la forma que mejor lo expresa-  significó un verdadero dolor de huevos para el circuito literario mexicano de ese entonces.

Cuenta Bolaño que lo que más les molestaba de los infrarrealistas es que no estaban ligados a ninguna mafia, pero tampoco a la izquierda stalinista, dogmática y dirigista, ni a la derecha exquisita, ni a los vanguardistas, a nada. “Lo único que hacíamos era molestar”, dice Bolaño.

Hasta hubo alguien que llegó a publicar “Que Bolaño se vaya a Santiago y que Santiago también”. Y, digamos,  que romper los huevos siempre es molesto, sobre todo en México donde todo se mide en tamaño de huevos. Sobre todo si son poetas.

Para este día del amigo quiero compartir con ustedes un verdadero testimonio de amistad, las palabras de Bolaño a su gran amigo Mario:

“Ulises Lima era mi amigo Mario Santiago. Fue mi mejor amigo, mi mejor amigo, de lejos. Poeta mexicano, un ser extrañísimo. En realidad Mario Santiago parecía haber bajado de un ovni hace un par de días. Era un lector empedernido que tenía cosas tan extrañas como meterse en la ducha y seguir leyendo. Se metía en la ducha y con la mano mantenía el libro así, con la mano tendida. Lo peor es que eran mis libros. Yo siempre veía mis libros mojados y no sabía qué había ocurrido. Yo me decía “es que ha llovido en México”. México es muy grande y puede llover en una zona de la ciudad y en otra no, es raro pero se puede dar ese caso, realmente un fenómeno curioso de la naturaleza. Hasta que una vez lo sorprendí leyendo en la ducha y yo lo que tenía que haber hecho era ponerme de rodillas a rezar por el milagro que había presenciado, pero no lo hice, mas bien lo reté. Mario era un personaje fantástico”

Feliz día para todos los extrañísimos y maravillosos seres que conocen este también extrañísimo y maravilloso sentimiento que es la amistad. Y como van afirmando los físicos, y como ya lo sabía Bolaño, algún día, todo, el planeta, las galaxias, el universo entero va a colapsar, y el deseo de trascendencia, esa  pelotudez humana, no significará nada. Pero creo que en ese mejunje de partículas Bolaño y Santiago estarán pegados.

Y vos y tus amigos también.

  1. Vivian García Hermosi

    2012/07/ at 11:04 am

    ¡Hermosa nota, Eugenia! Me encantó la anécdota que cuenta Bolaño de su amigo. Me encanta la gente así que no puede ni parar un rato de hacer lo que le gusta.

  2. Fernando Drigo

    2012/07/ at 2:47 pm

    Linda nota. Me gustaría compartir el optimismo, pero me es imposible.
    Siempre me agradó la amistad literaria de Borges y Bioy Casares. Escribiendo juntos, o escribiéndose por separado.

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