Treinta y pico

Treintañeras (2)

Por Bárbara

“Me dan asco los besos en la boca”, decías a los diez y a los quince los buscabas como loca y se te hacían la figurita difícil si eras la gordita cuatro ojos, la traga o la buenuda que le hacía las tareas al chico bonito de turno.

“Solo me interesa la carrera. Quiero focalizarme en meter todas las materias” decías a los veintiuno, sin olvidar que te aburrían hasta el hastío las publicidades de pañales y aceites para la colita. Rondando los treinta fuiste capaz de dar por finalizada la carrera sin haber cruzado la línea de llegada. Pensás que no tendrías un hijo ya ya ya, pero las vidrieras de ropa para bebés comienzan a parecerte súper cancheras. Y es que a los treinta y pico sos capaz de reír con la sonrisa de un bebé y luego, cuando el hechizo se rompe, mirar a todos lados para constatar que nadie se haya notado la multitud de hormonas amotinadas.

Es que si tenés novio desde hace mucho, y mucho digo un año –eso es verdaderamente mucho para una treintañera- tu viejos ya ni piensan en el casamiento. Tus suegros viajan derecho y sin escalas al pedido de un nieto. Si no tenés novio el problema es doble, porque tus viejos siguen queriendo ser abuelos pero no te hacen las cosas fáciles con tanta presión.

Así es aunque estés en una u otra situación las ganas de ser madre te aporrea la conciencia pero quizás no es el momento y entonces ¿Qué haces?, lo que hacemos todas: te comprás una mascota. También puede pasar que te enganchás con un pibe que parece una mascota porque lo único que hace es comer, mover la colita solo de vez en cuanto, dormir y reclamar afecto cuando nadie esta dispuesto a dárselo.

No te preocupes. Todas pasamos por lo mismo. Hacé una cosa: si viste un enterito de bebé re canchero compralo. No se lo muestres a nadie salvo a quien creas que se puede bancar tu hormonazo –y no solo hablo de algún mascotón de turno, también hablo de tus amigas que todavía pasan de largo en las vidrieras para chicos-. Mientras tanto corre la voz por si alguien sabe de una gatita para adoptar. Por mi lado, el enterito está guardado bajo cinco llaves, a mi gata la tengo cebándome mate mientras escribo esta columna y el mascotón cada tanto mueve la colita y yo le reclamo afecto.

  1. Fernando Drigo

    2012/06/ at 1:28 am

    ¿En serio? ¿Es normal que una mujer treintañera compre un enterito?
    Me suena raro, por decirlo de alguna manera elegante.
    ¡Hay que buscarte novio! ¡Ya mismo! (Grupo de Face: «Un novio para Barbie»)

  2. Barbara

    2012/06/ at 10:56 am

    Hola Fernando, la verdad sea dicha: ¿Qué es la normalidad? No sé si es normal comprarle ropa a un bebé que todavía no nació, en realidad todo depende de la primera pregunta. Pero como las brujas, que hay quienes lo hacen, hay.
    Respecto del grupo de Face me dio mucha gracia!!! pero la verdad que encontrar un novio en una red social no esta en los parametros de normalidad de Barbara a los Treinta. Igual se agradece el gesto solidario!!!

  3. Fernando Drigo

    2012/07/ at 3:37 pm

    Jaja. Comprarle ropa a un bebé no nacido (O mejor dicho, no gestado), es similar a comprarle un ataúd a una persona no fallecida. No es que esté mal en acto de por sí, sino que hay cosas que deben ser a su debido tiempo.

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