Amor y sexo, Cosas de Chicas, Puntos de vista

¿Por qué nos gustan los chicos malos?

Por Melisa Sansotta

Ya lo decían los Backstreet Boys en uno de sus ridículamente exitosos temas: “If you want it to be good girl, get yourself a… bad boy”. ¿En castellano? Si querés pasarla de perlas, conseguite un chico malo para que te rasgue las vestiduras. Después lloramos, la pasamos como el culo, nos maquinamos hasta en medio de un baño de inmersión, es verdad… Pero la conquista de un chico malo tiene muuuuuucho más sabor que cualquiera de las otras.

Lo anterior es una pelotudez. Pero una pelotudez intensa, eh. ¿Mirá si va a tener más sabor enroscarte con un pibe que ya de antemano sabés que es un garca? Vamos a usar el sentido común durante algunos segundos, hagamos el esfuerzo: Un “chico malo”, de acuerdo a la mayoría de las denuncias femeninas es, a saber: un pibe que no se comprometió en todos sus años de vida a nada más que un campeonato de scrabble cuando tenía 8 años. Y porque lo anotó la madre.

Si el pibe malo tiene que elegir, no va a pasar un domingo con novia ni que lo caguen sistemáticamente a patadas en el coxis durante toda la madrugada del sábado. Un “malo” es el que tiene cuatro o cinco chats de Facebook abiertos cuando te sentaste en su PC, ni recordó que era posible que los vieras y te ofuscaras y todas las charlas arrancan con un “Hola, ¿cómo estás?… ¿estás?”. Vive al acecho, como lobo en una pelopincho constantemente llena de Caperucitas regenerables.

Entonces, la pregunta sería… ¿Por qué nos gustan los chicos malos? Y la respuesta se hace a la vista: ¡Porque somos estúpidas!  Lo que gusta es que cueste, como si tuviera más valor la espera hasta que te den un poco de cariño. Como si semi obligar a que un malo se convierta a la monogamia  fuera un mérito. Y aquí conoce la luz el peor de los errores del género hembral desde el comienzo de la historia de la histeria: queremos al malo para transformarlo en bueno. No compramos el combo. Nos enamora la grasa de la hamburguesa y el dorado de las papas, pero cuando abrimos el paquete queremos que la cajita feliz se transforme en una croqueta de verdura hecha al vapor.

Yo propongo que miremos por fin a un nuevo lado. A la orilla donde toman sol los chicos buenos. Esos que quieren estar con vos. Que no necesitan que les laves el cerebro para convencerlos de las virtudes de estar en pareja.

¿A vos qué clase de chicos te gustan?

 

  1. Katty C.

    2012/05/ at 2:01 pm

    Tal cual, pues adivina, de los gemelos, elegí al malo, para mí ese traía más sabor más picante y de ese me caí de narices.

  2. Nay

    2012/05/ at 3:40 pm

    Yo cambié de malo a bueno y soy un millón de veces más feliz. True story.

  3. Fernando

    2012/05/ at 8:26 pm

    Jeje, muy interesante. Pero no, los llamados «chicos buenos» están condenados a ser sus «mejores amigos». Ingrato premio para quienes realmente les valoran.
    Las mujeres no son estúpidas, aunque la lógica sugiera que sí. Yo personalmente, encontré el sentido de todas las conductas ilógicas de la mujer en psicología evolucionista. Por instinto natural, toda mujer busca un «macho alfa», y los chicos malos ciertamente encajan en el perfil. (Aunque en el fondo, la mayoría de ellos no son tan malos realmente, simplemente son niños egoístas y llorones en cuerpos adultos)

  4. Ka

    2012/05/ at 1:05 pm

    yo creo que no queremos perder esa sensacion de “tire y afloje” en la relacion, es lo que le pone mas sabor, digamos. Si el chico bueno concuerda tooodo el tiempo con nosotras y encima de tan bueno no tenemos que hacer ningun esfuerzo para conquistarlo diariamente, es aburrido. Aguanten los chicos malos!

  5. Fabián

    2012/08/ at 1:21 pm

    Admiten abiertamente ser estúpidas. Bien por ustedes, es un comienzo.

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